
Todo Maestro de Firewalking ama el fuego y lo respeta por que es consciente que en él esta todo el poder de crear o destruir. El fuego tiene la capacidad de hablar contigo, de contarte cómo es la leña que lo alimenta, si está seca o húmeda, como es la combustión, el tiempo que va durar el proceso para disponer de una brasa adecuada para un Firwalking exitoso.
Es el maestro el que escucha al fuego y el que enseña a sus alumnos a escucharlo. Es una conversación que al principio cuesta escuchar y en la medida que se practica el oído se agudiza, la conexión se crea y el aprendizaje llega.
El fuego si lo cuidas y lo mimas te da calor y protección, te proporciona luz y te acompaña. Si por el contrario no lo respetas es capaz de arrasarlo todo. Conocer el fuego es respetarlo, darle su espacio, el aire que necesita, pero también es proteger la zona.

