El miedo es el gran agujero por el que se escapa la vida. El miedo es una de las emociones básicas más potentes que hay es capaz de transformarte en tu mejor y tu peor versión.
El miedo tiene como misión fundamental protegernos y nos sirve para reaccionar y escapar de un peligro inminente. Tiene una respuesta física basada en tres reacciones básicas:
- Te paraliza y no te permite tomar ninguna acción
- Te hace huir buscando alejarte de lo que entiendes como peligro
- Te hace atacar y enfrentarte a la situación
Todas estas reacciones van unidas a otras fisiológicas tales como: sudoración, aumento de la presión cardiaca, dilatación de las pupilas, aumento del tono muscular, todo ello para facilitar la defensa. Todas estas reacciones son parte de la evolución de la especie para protegernos.
¿Qué pasa cuando el miedo no es real sino que esta en mi cabeza?
En los casos en los que el miedo no es real lo que sucede es que se convierte en dañino física y emocionalmente. Todas las sustancias que nuestro cuerpo segrega para activarlo si no se emplean se convierten en algo toxico y nuestra mente comienza a acumular todas esas situaciones como una fuerte impronta que cada día nos va haciendo más pequeños.
Cuando permitimos que los miedos tomen el control de nuestra vida y empiezan a limitar aquello que queremos hacer, es cuando le estamos dando un poder que no le corresponde. A mi me gusta decir que abdicamos nuestra responsabilidad en las circunstancias y las situaciones y eso supone perder la soberanía personal.
Las dinámicas de aprendizaje acelerado son una opción para romper con tus miedos y tus creencias y recuperar tu poder. Te dan la opción de verlos de una forma desapegada de la situación en la que ocurrieron y te dan la oportunidad de romperlos con una metáfora: romper una tabla, caminar por cristales, caminar por brasas…
No pierdas la oportunidad de practicarlas.
